lunes, 30 de enero de 2017

BICENTENARIO DE EZEQUIEL ZAMORA (Cúa, Miranda, 1817-San Carlos, Cojedes, 1860). José Carlos De Nóbrega

BICENTENARIO DE EZEQUIEL ZAMORA (Cúa, Miranda, 1817-San Carlos, Cojedes, 1860)
José Carlos De Nóbrega

     Ezequiel Zamora es una de las figuras históricas más destacadas e interesantes de Venezuela. Fue un defensor consecuente de los agricultores, los artesanos, los esclavos y los manumisos explotados por los terratenientes. Promovió y participó en los alzamientos campesinos de 1846 y 1859 [el segundo trajo como consecuencia la Guerra Federal]. Dirigente político y militar de la Federación que luchó por la distribución justa de la tierra y la riqueza, la reconversión de la República en un régimen federal auténtico y la participación protagónica del pueblo como constructor de su destino soberano. Se puede decir que Zamora fue el antecedente brillante de Emiliano Zapata y Pancho Villa, quienes encabezarían la Revolución Mexicana a principios del siglo XX. Lamentablemente, fue asesinado a traición en San Carlos el 10 de enero de 1860, luego de derrotar al ejército conservador en la Batalla de Santa Inés, estando a punto de tomar el poder en Caracas para el pueblo venezolano excluido y sometido por la oligarquía.
     Para más información, se recomienda la lectura de las siguientes obras biográficas, históricas y literarias:

1.- Vida del valiente ciudadano general Ezequiel Zamora, por Laureano Villanueva [biografía].
2.- Tiempo de Ezequiel Zamora, por Federico Brito Figueroa [biografía].
3.- Historia de la Revolución Federal en Venezuela, por Lisandro Alvarado.
4.- Por aquí pasó Zamora, por José León Tapia [novela].
5.- Agosto y otros difuntos, por Alfredo Armas Alfonzo [cuentos].
6.- El Osario de Dios, por Alfredo Armas Alfonzo [cuentos].
7.- Lo que quedó de la tempestad, por César Rengifo [teatro].
8.- Un tal Ezequiel Zamora, por César Rengifo [teatro].

     Además, se les sugiere ver la película Zamora (2009) dirigida por Román Chalbaud y con libreto del escritor Luis Britto García.





sábado, 14 de enero de 2017

JOROPOS Completo!! Nuestra 2da producción completa para escuchar con let...





Este es el segundo trabajo musical de Víctor Morles, joven músico venezolano. Como podrán comprobarlo, disfrutarlo y bailarlo escobillao, Morles y su banda proponen una fusión del joropo mirandino con el jazz, la música afrocaribeña y clásica. Constituye un homenaje al joropo de Miranda, en especial a uno de sus grandes exponentes contemporáneos: el grupo Un, Dos Tres y Fuera. JCDN.

domingo, 8 de enero de 2017

VÍCTOR MORLES: TÚ DICES QUE SÍ [JOROPO TUYERO]

 
Víctor Morles es un joven pianista y músico venezolano que ha trabajado con la fusión de la música tradicional venezolana, el ska y el jazz. Entre sus producciones discográficas tenemos "Natural" y "Joropos". Disfruten de los siguientes videos: Tú dices que sí, La resbalosa y Yo tengo un turpial [Simón Díaz]. JCDN.
 
 

LA MUERTE DE LA REPÚBLICA PETROLERA

José Carlos De Nóbrega

¿Y quién más que la muerte nos podía cantar? / Tarareamos este mundo de petróleo / Perdido el rostro la identidad el nombre. J.M. Villarroel París.

     Es menester retirarle el respirador artificial a la República Petrolera, distanciándonos de cualquier ejercicio retórico que oculte el despropósito político y los intereses económicos malsanos. La cultura alienante del petróleo, el consumismo que aún entraña, los fallidos planes de desarrollo de la nación, la corrupción y el empoderamiento de las roscas político-empresariales nacionales y foráneas, son síntomas esenciales de la enfermedad terminal de larga data que nos carcome sin piedad. El obsceno tutelaje transnacional de la industria impuesto por el Gomecismo, la nacionalización chucuta de 1976 en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, el caso del petro-espionaje en los años ochenta, la Apertura Petrolera en el segundo gobierno de Caldera y el golpismo petrolero de 2002-2003, constituyen algunas situaciones puntuales que forman parte de nuestra Historia Socio-económica y Clínica. Carlos Mendoza Pottellá en su reciente libro “Vigencia del nacionalismo petrolero. Dos ensayos” (2015), propone que el nacionalismo petrolero no está reñido con una óptima gerencia de la industria ni con la contraloría social de sus operaciones. Por supuesto, nos urge que la población conozca de primera fuente el devenir de la actividad petrolera en Venezuela, sin la intromisión perjudicial del discurso mediático antinacional. Insistimos en la lectura comprensiva tanto de la ensayística del petróleo [con sus Uslar Pietri, Domingo Alberto Rangel, Héctor Malavé Mata, Sader Pérez, Orlando Araujo o Pérez Alfonzo], como de la literatura [Díaz Sánchez, Otero Silva, Cubagua de Enrique Bernardo Núñez o la poesía de Villarroel París] y el cine documental de Jesús Enrique Guédez.

     No se trata de deponer a la industria del petróleo como palanca importante de un desarrollo integral y sustentable de la República. No apostamos por un fundamentalismo ecologista ni por la reedición de una explotación intensiva propia del neocolonialismo. Parafraseando a Mendoza Pottellá, desmontar la mitología de la República Petrolera [el adelanto de la reversión y la apertura petroleras a partir de 1976] traería consigo no sólo reducir la carga fiscal que pesa sobre Pdvsa, desbaratar el control politiquero de la industria y realizar la reinversión en el sector, sino especialmente propiciar cambios sensibles en el modo de producción socioeconómica en todos los órdenes. Se ocasionaría un cataclismo en el Capitalismo de Estado y el parasitario de los empresarios maulas: El Estado se dedicaría a mejorar ostensiblemente los servicios públicos como la educación, la salud, la justicia, la electricidad, el agua y las comunicaciones; mientras que la actividad privada se desarrollaría eficazmente en un mercado relativamente sano que diste del proteccionismo, el excesivo intervencionismo gubernamental y el doble discurso de la competencia económica emitido por las transnacionales. Sembrar el petróleo en el contexto de los conflictos de intereses políticos y económicos, ha de apuntar a la diversificación de la economía en términos realistas que procuren abatir a los oligopolios de siempre.

     Dejar morir al rentismo petrolero, no será viable si no oficiamos una misa de difuntos al ejercicio político de oficio, de por sí despolitizado en la auténtica acepción de la palabra Política, además de su funcionarismo hipertrofiado e inútil que le chupa el lomo. Las comunidades organizadas representan la instancia superior de combate a los cogollos partidistas, las sociedades de cómplices invasivas y la cultura del petróleo denunciada por nuestra intelectualidad de raza. ¿Por qué no infiltrar una contracultura del petróleo [ajena al consumismo] en los aparatos ideológicos diseñados por el Estado burgués? ¿No le sale a la población boicotear decididamente este especulativo mercado negro en el que redujeron al país? Cuando la intermediación o gestoría política no deshace los entuertos, se enculilla con la reacción desesperada o concienzuda de la ciudadanía. De manera que no la empuja a vender la primogenitura por un plato de lentejas. Los piqueteros sacaron a De la Rúa de la presidencia de Argentina, sin que la policía ni el ejército los disuadieran. La rebelión y el cambio social no pueden limitarse a un par de manchas de tinta sobre el papel, ello en el egotismo unidimensional y fútil de la pluma. Como lo observa Manuel González Prada, la libertad de expresión sin la de acción sacrifica la solución definitiva de los problemas a expensas de lo accesorio.

     No perdamos el tiempo, puesto que es hora de preparar las pompas fúnebres del Rey Petróleo para aparejar un díscolo país distinto al desmadre de hoy.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

DOS FILMES DE MIGUEL GUÉDEZ. JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA


DOS FILMES DE MIGUEL GUÉDEZ

José Carlos De Nóbrega

Ni la clase media ni la burguesía nacional, por lo tanto la revolución, como el cine, dialoga entonces con las fuerzas potencialmente revolucionarias de la sociedad. Julio García Espinoza.

     Miguel Guédez (Caracas, 1983) es un joven cineasta de raigambre popular divorciado, claro está, del populismo y la consolación en el campo de la política y el arte. Si bien hijo y heredero de la obra de su padre, el cineasta y poeta Jesús Enrique Guédez, él nos ha demostrado con sus propios films una personalidad indiscutible que no comulga en el parricidio simbólico ni en la santificación estéril de su antecedente. Su propuesta apunta al desmontaje crítico de los equívocos históricos de su entorno, la desconfianza de toda referencia ideológica en tanto falsa conciencia y la dinámica transparente de su discurso cinematográfico. En un artículo publicado en la extinta revista “Se Mueve”, n° 1, enero-febrero 2011, abomina del imperio de los artificios técnicos en la ausencia del corazón creador: “¿Por qué nos cuesta tanto permitirnos reír como reímos, llorar como lloramos y hasta matar como matamos?”. Las interrogaciones, desprovistas del dramatismo romántico, se reconvierten en una poética posible de un cine alternativo, inquisitivo, popular y rebelde.

     Tomemos dos de sus películas recientes en internet: “El cine político de Guédez” (2013, documental, 24 min) y EX (2015, ficción, 13 min). En el primer caso, tenemos una aproximación apasionada pero no apologista a la obra cinematográfica de Jesús Enrique Guédez. Nos parece un ensayo fílmico que permite la respiración de los entrevistados en torno a nuestro autor fílmico y literario, además del flujo vivaz de las imágenes de archivo seleccionadas y montadas con suma precisión y estupendo pulso rítmico. La visión panorámica del tema, si bien cronológica, se despliega en el soporte y la disposición argumentativa del discurso documental que sugiere la revisita de los aportes de Pasolini [en torno al cine poesía], Pío Baldelli [el cine político y el mito de las superestructuras], Julio García Espinoza [cine revolucionario] e incluso el manifiesto del cine pobre de Humberto Solás. Por fortuna, sin incurrir en los vicios de la cita culterana como trampa academicista e ideologizante: El realismo crítico, poético y popular de Jesús Enrique Guédez se desenvuelve en la vitalidad de los niños que simulan en el barrio fusilamientos y juicios sumarios a la pobreza; los autorretratos del desempleado, la madre proletaria y el obrero petrolero que son reivindicados en una estética de la fealdad afín a Baudelaire y Pocaterra [pues la gente se ve y reconoce en el film sin intermediación alguna]; los cartelones, las pancartas y el estrépito del megáfono como recursos de insurgencia; o la fusión del compromiso político y el aliento poético arrebatador de “El Iluminado”, su único largometraje de ficción. Por supuesto, se trata de visibilizar al atribulado ciudadano a campo traviesa, sin la estridencia de los efectos especiales de la industria cinematográfica, ni las líneas editoriales de los medios y redes sociales en las peores manos. Ensayado y ensayista se reconcilian en hacer estallar las calles con un cine díscolo y logrado.

     El cortometraje de ficción “EX” no escapa tampoco a las preocupaciones por el país y su coyuntura histórica patente en el desmadre socioeconómico y el despropósito político. Revela las contradicciones y la decadencia del modelo rentista petrolero, con sus altas dosis narcóticas de consumismo y la débil diversificación productiva. Protagonizado por un magnífico Roger Herrera y un flemático Jean Franco de Marchi, el film establece el duelo silente entre el ex guerrillero y el corresponsal extranjero en el caos ruidoso, carnavalesco y descoyuntado de la República petrolera. Los monólogos de ambos comprenden los murmullos bipolares del insurgente aindiado, vencido y traicionado, amén del fluir apolíneo [¿liberal?] de la conciencia del periodista carente de certezas cual cronista de Indias. Incluso llama la atención la bibliografía de bolsillo que esgrime cada quien: en el caso del ex combatiente el “Anti-manual” de Ludovico Silva, garrote heterodoxo contra el estalinismo y el realismo socialista; y en lo que toca al pérfido reportero protestante, “Los caminos de la libertad” de Bertrand Russell, encrucijada del atomismo lógico y el pesimismo en torno al abuso de la ciencia que reedita al Stevenson de Doctor Jekyll y Míster Hyde. Simón Bolívar, mediatizado y manipulado desde 1830 por inquisidores políticos impresentables, no es más que un espectro silencioso ante la cefalea taladrante del marginado en el teatro de las ilusiones más decepcionante. Sin embargo, Miguel Guédez no desmaya en las inhóspitas locaciones de la nación y el continente, pues el maremágnum del debate en medio del escurridizo y escindido momento histórico, es caldo propicio para la configuración de una perspectiva cinematográfica de clase.                        

 
 

Película "Testimonio de un obrero petrolero" (1978) de Jesús Enrique Guédez

 
Nota del Administrador: Jesús Enrique Guédez (Puerto Nutrias, Barinas, 1930-Caracas, 2006) fue un cineasta y poeta venezolano que trató en el arte su preocupación social por el país. En poesía publicó, entre otros títulos, los libros "Las Naves", "Sacramentales" y "El Gran Poder". De su obra cinematográfica tenemos por ejemplo los documentales "La ciudad que nos ve" (1967), "Desempleo" (1970), "Pueblo de Lata" (1973) y "Saludos, precioso pájaro" (2005), además del largometraje de ficción "El Iluminado" (1986). Les presentamos el mediometraje documental "Testimonio de un obrero petrolero", el cual registra la lucha de los obreros de la industria del petróleo en Venezuela por mejorar sus condiciones de vida. ¡Ver para entender a nuestro país!

BACHACOS EN VALENCIA. JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA


BACHACOS EN VALENCIA

José Carlos De Nóbrega

     El poeta brasileño Manuel Bandeira, en uno de sus poemas, nos describe una bestia que estaba buscando comida en el basurero del patio: “Tragaba con voracidad // El animal no era un perro, / No era un gato / No era un ratón. // El animal, Dios mío, era un hombre”. Este aterrador bestiario, se puede asimilar a las masas desdichadas que van en procura de los productos regulados en los mercados periféricos y los supermercados privados ubicados en Carabobo. Un martes nos tocó nuestra primera incursión en esta actividad de recolección alimenticia peripatética: A la 1 am, desperté convertido en oscuro bachaco dispuesto a una jornada vil y absurda de sobrevivencia.

     Las colas interminables de consumidores y vendedores [de café, cigarros o indulgencias mercachifles para colearse], además de la anarquía, la violencia, la corrupción y la impunidad que involucran, no son gratuitas ni producto de la risible y oprobiosa coyuntura que nos golpea. Por el contrario, se trata de un hormiguero abyecto, diseñado e instrumentado por los poderes fácticos aliados en una sociedad de cómplices bipartita y reeditada. Los Bachacos Reyes nunca están a la vista, puesto que dirigen y cobran los mayores dividendos de este desmadre de compra y venta. Ocupan sus Palacios, Cuarteles y Asambleas con la indolencia crápula de la élite política, armada y financiera que se regodea con el dolor de los Bachacos Obreros.

     Los Bachacos Zánganos constituyen los intermediarios en esta rebatiña espantosa de tres paquetes de pasta, dos botellas de salsa de tomate, un pote de mantequilla y una docena de rollos de papel toilet por bachaco bregador. Lo verificamos en dos Supermercados del Norte de la ciudad de Valencia. Los Zánganos Lazarillos trafican los lugares en la cola a cambio de dinero en efectivo o, mejor aún, su equivalente en productos a revender con sobreprecio en bodegas o abastos [uno de pasta y/o una de salsa por cabeza]. Por lo general, el lazarillo es un muy joven desertor de la escuela, pues ni su oficio, ni el de sicario, mucho menos el Doctorado Pran son carreras ofertadas por un sistema educativo chueco. Los Zánganos Verdes integran la clase armada que avala el mercado negro como tal [este rol sí se estudia formalmente y gradúa a guardias, pacos multicolores y judiciales pelafustanes en las artes del rebusque]: Simulan el orden cerrado de la comparsa que desfila a la intemperie y en el interior del hormiguero mercantil, pues se trata en sí de velar que este caos de la oferta flaca y la demanda hambrienta se realice sin queja ni protesta obrera alguna. Los Zánganos Blancos portan el carnet de gerencia del mercado periférico o supermercado, en tanto patente de corso para dosificar el flujo de los patéticos combos a vender e infligir insultos a tan desgraciada clientela.

     Luego de más de diez horas de humillaciones y ofensas, nos hicimos con un mercado de la miseria equivalente a tres kilos de harina, kilo y medio de pasta larga, dos de kétchup y los doce rollos de papel sanitario. En plena digestión escuálida que sólo permite evacuar las tripas cada dos o tres días, nos resta preguntarnos: ¿Este circo de mercadeo y contrabando está previsto por una política económica seria y coherente? ¿A renta petrolera decadente, cesta bachaquera? ¿Acaso es una puesta de escena macabra que caricaturiza una guerra civil o un estado de sitio no declarados? ¿Quién sacará a vergajazos a los mercaderes del Templo? Nos responde Juan Calzadilla en la cola:

“-Jodidas no están las circunstancias- respondió el que me seguía, de pie, en la fila-. / Jodidos estamos nosotros”.      

           

            


Siqueiros por el fotógrafo mexicano Héctor García